Aunque al referirse a las mujeres computadoras, Wendy Chun recuerda las transacciones entre hombres y mujeres en el manejo de los grandes computadores de la década de los cincuenta, es posible preguntarse por otros tipos de relaciones de poder que tambien han sido empaquetadas como software.

Para Chun “la computadora moderna encapsula las relaciones de poder entre hombres y mujeres en 1940”. Señala que la automatización significaba desplazar a las mujeres: sus dedos ágiles, sus habilidades numéricas, su discreción, su “mirada inquietante”, un desplazamiento que Vannevar Bush consideraba deseable. La ejecución se volvió invisible, y la unica acción evidente en el software es la programación. Desde el punto de vista sicológico, Sherry Turkle señala la posibilidad de separarse del compromiso en un relación y proyectarla sobre la inteligencia artificial de furbys y tamagotchis.

La mirada a la ofimática, que en gran medida me ha interesado en cuanto a su lugar a la educación en nuevas tecnologías, adquiere una nueva dimensión, cuando se explora la relación entre las acción permitidas por el software y la gran cantidad de tareas que durante mucho tiempo fueron encargadas a las secretarias en las oficinas. Una acción como solicitar un documento, anteriormente se hacia pidiendo la carpeta, lo que implicaba ir al archivo, buscar y recuperar la documentación, acción equiparable a lo que significaba la programación y ejecución expuesta por Chun.

Hechos particularmente importantes para considerar la automatización en los procesos educativos y en especial el nuevo lugar que se quiere dar a los maestros y maestras.

El articulo de chun se encuentra en www.brown.edu/Departments/MCM/people/chun/papers/software.pdf

Gracias a la infografía elaborada por redpatodos pude entender parte de la red de actores que participan en esta controversia. De la misma manera, me hace pensar en la visión que años atrás había propuesto Langdon Winner en su libro la ballena y el reactor en torno a las interpretaciones que en la década de los ochentas se hacían de la relación entre los computadores y la democracia.

Puede resultar una lectura incómoda ya que hace un llamado a introducir la política dentro de lo que significa pensar las (nuevas) tecnologías. Pero el ingreso del estado colombiano como actor, ya no con el optimismo de que las redes sociales movilicen brigadas o causas sociales, sino como garante de sus compromisos políticos y por ende como regulador de un supuesto mercado desregularizado, nos hace tener que untarnos de la materialidad de las redes que soportan nuestras aspiraciones democráticas.

Winner insiste (realmente insiste) en que el combo tecnología-democracia tiene una larga tradición, la cual incluso fue pensada en un sistema tan centralizado como el de las redes eléctricas. En el campo educativo, se pensó que el acceso universal se daría a través de la radio y la televisión. Y si bien se nos habla hasta el cansancio de “la naturaleza distribuída de internet” y el soporte que da a la expresión ciudadana, es evidente que esta red puede resistir un ataque nuclear, pero no la inteligencia política que sabe donde ubicar el control.

Lo cierto es que frente a la desilusión que significa que el acceso a contenidos este mediado por los proveedores de internet, y a la movilización que esta dándose en redes sociales lo que surge, a mi parecer, es la pregunta por el alcance del debate sobre el acceso al conocimiento y las formulación de políticas que abarcan esferas que sobrepasan el tema internet.

Tal vez esta sea esta una oportunidad para leer más allá del tema de las ISP, y recorrer muchos otros de los post que personas como Carolina Botero han escrito durante todos estos años. La pregunta por el papel de las bibliotecas, o más controversial aún, el lugar de los saberes locales , son temas que hacen que el entendimiento sobre el acceso a la información vaya más allá de lo que hemos aprendido en los usos que hacemos de internet.

(El artículo de Langdon Winner internet y los sueños de una renovación democrática puede ser descargado de la Revista Nòmadas)

Delay

Me he dado cuenta que mi interés por el tiempo no es sólo algo referido a mi identificación como historiador. No siento que al estar investigando sobre producción de software libre deba asumir el papel de narrador de lo que ha sucedido, si bien eso atraviesa mi escritura y mi forma de organizar la información.

Más bien me he puesto a pensar en los ritmos en los que quieren encajar a los procesos sociales en el campo de la educación, particularmente cuando se hace referencia al uso de tecnologías en el aula (y fuera de ella). Recuerdo cuando Alejandro Piscitelli en su presentación en la Javeriana hablaba de esas jornadas de un dia, tipo barcamp y con espiritu edupunk, en donde los docentes terminaban agradeciendo los aprendizajes de una jornada de trabajo vertiginosa.

Actualmente se considera importante la promoción de espacios de encuentro, pero eso si, con una agenda que permita la optimización de ese tiempo denso de interacciones cara a cara (recuerdo que en lifehacker hay una guia para el diseño de esa interacción en eventos académicos armados de tarjetas profesionales, portafolios, o la guia para planear en linea, la visita al evento BETT sobre educación) La espontaneidad del encuentro se anula en función de la optimización del tiempo. De ahi la aparición de formas narrativas como el discurso del ascensor (elevator pitch), economías de la narración oral articulables a la optimización en el envio de información en la cual la escritura ha resultado mas maleable (por ejemplo, el chat, el microblogging, el mensaje de texto).

Este encuentro adiciona un toque de humanidad, ya que la idea es extender esos encuentros al tiempo virtual. Pero la regulación del tiempo se hace a costa del desperdicio de experiencia social, siguiendo a Boaventura de Sousa Santos. En el campo de la educación, efectivamente la implementación de las tecnologías abre posibilidades, y por que no, alternativas. Pero ¿qué tan alternativas son, si la lógica para su construcción se fundamenta en la imposición de los tiempos de producción del trabajo liberado, el trabajo que “multitudes inteligentes” vienen desarrollando a través de dispositivos móviles y conexión las 24 horas del dia?

Valdría la pena, reconocer que este trabajo liberado esta fundamentado en la ética del hacker propuesta por Pekka Himanen y frente a lo cual señala algo aun más relevante para la discusión sobre la educación vista desde su dimensión ética:

Cabría decir que, por ejemplo, existe una “barrera de la ética”, una velocidad rebasada en la cual la ética deja de existir. Una vez alcanzado ese punto, la única meta que queda es la de sobrevivir aquí y ahora. Pero sólo quienes no se centran meramente en el “ahora” para garantizarse su propia supervivencia son capaces de velar por los demás. La eticidad exige pensar sin premuras de tiempo.

En qué ando?

Haciendo la tesis, trabajando en la Fundación Social, participando en el medialab-bogota y leyendo cosas en internet. Sobre todas estas cosas escribiré en este blog.